Obtener la certificación kosher es un proceso más ágil de lo que muchos imaginan. En la mayoría de los casos, una empresa puede alcanzar su certificación en un plazo de 15 a 30 días, dependiendo del tipo de producto, la complejidad de los procesos y la documentación disponible.
El proceso inicia con una evaluación preliminar, en la que se revisa que todos los ingredientes que componen los productos a certificar sean kosher. Para esto, la empresa debe solicitar a sus proveedores los certificados kosher correspondientes.
Si alguno de esos proveedores no cuenta con certificación, existen dos opciones: que también se certifique o que el cliente busque otro proveedor que cumpla con los requisitos kosher.
Hay ciertos casos en los que algunas materias primas no requieren certificación formal, sino únicamente una revisión técnica de su ficha o composición, siempre que no presenten riesgos de ingredientes no permitidos.
Posteriormente, se realiza la visita inicial a la planta, donde un rabino auditor evalúa los procesos, la trazabilidad, las líneas de producción y los procedimientos de limpieza. Al finalizar esta visita, se presenta un informe técnico que determina cuántas veces al año será necesario realizar supervisiones adicionales, según la complejidad de los productos o procesos involucrados.
Una vez aprobadas todas las condiciones, la empresa recibe su certificado kosher y puede comenzar a utilizar el sello Aleph Kosher en sus productos, fortaleciendo su imagen de calidad, transparencia y compromiso con mercados internacionales.
En Aleph Kosher acompañamos a cada empresa en cada etapa del proceso, asegurando una certificación clara, rápida y adaptada a sus necesidades.